Tratamiento del dolor lumbar por radiofrecuencia

Técnica mínimamente invasiva, segura y eficaz para tratar el dolor relacionado con la artrosis facetaria posterior. Realizada bajo control radiológico preciso por un equipo experto.

¿Cuál es el principio de la radiofrecuencia?

Se trata de una técnica utilizada en radiología intervencionista con varias aplicaciones. Aquí, el objetivo es aliviar una de las causas de lumbalgia: la artrosis facetaria posterior.

El dolor relacionado con esta artrosis se transmite al cerebro a través de pequeños nervios. Esquemáticamente, un nervio puede compararse a un cable eléctrico con hilos en el interior y una vaina exterior. La radiofrecuencia daña la vaina del cable, impidiendo que la señal dolorosa llegue al cerebro.

¿La radiofrecuencia trata la artrosis?

No. La radiofrecuencia trata el dolor secundario a la artrosis, pero la causa principal, la artrosis, sigue evolucionando.

La artrosis es un fenómeno fisiológico, es decir, normal a partir de cierta edad según varios factores (obesidad, vida profesional, genética, etc.), y no toda artrosis es dolorosa.

La radiofrecuencia forma parte, por tanto, del arsenal terapéutico para la artrosis facetaria posterior.

¿Qué exploraciones deben realizarse antes de una radiofrecuencia?

Es preferible haber tenido una consulta previa con el médico de cabecera o un especialista, así como un estudio de imagen que incluya RMN o gammagrafía ósea. Las radiografías estándar ya no son suficientes hoy en día para determinar con precisión las distintas causas de lumbalgia.

A continuación está la fase del bloqueo diagnóstico, que consiste en inyectar bajo guía una dosis de anestésico en el trayecto de los nervios para « dormirlos » transitoriamente. Si el dolor disminuye un 50% tras el bloqueo, la prueba se considera positiva y puede proponerse la radiofrecuencia.

¿Cómo se realiza una radiofrecuencia?

La radiofrecuencia es un procedimiento ambulatorio con una duración estimada de aproximadamente 30 minutos y sedación anestésica para la comodidad del paciente.

  1. El paciente se coloca boca abajo. Se coloca un catéter venoso para anestesia y sedación, así como electrodos adhesivos en los muslos para el procedimiento.
  2. Se desinfecta la zona lumbar antes de iniciar la intervención con anestesia local complementaria a la sedación anestésica para máximo confort.
  3. Las agujas de radiofrecuencia se colocan bajo guía fluoroscópica. El número de agujas varía según el procedimiento y el caso clínico.
  4. Una vez en su lugar, se realiza una prueba motora y sensitiva previa para asegurar que las agujas estén correctamente posicionadas, especialmente alejadas de los nervios espinales motores.
  5. El calentamiento a través de las agujas puede entonces comenzar y dura generalmente 60 segundos por aguja.
  6. Las agujas se retiran y se colocan apósitos simples antes del regreso al servicio de ambulatorio, donde el paciente permanece generalmente 2 horas antes del alta a domicilio.

El regreso a domicilio debe ser acompañado debido a la anestesia. Puede gestionarse un bono de transporte para personas aisladas.

Dolor lumbarAguja de radiofrecuencia lumbar

¿Cuál es la evolución? ¿Me alivio de inmediato?

La evolución inmediata se caracteriza por un dolor transitorio en el trayecto de las agujas durante 24-48 horas.

La reanudación de actividades debe ser progresiva a partir de 48 horas y durante la semana siguiente: no prever esfuerzo físico inusual durante los primeros 7 días.

El alivio del dolor suele producirse en las 6 semanas siguientes al procedimiento. Hay que esperar este plazo para valorar la eficacia.

Como recordatorio, el objetivo es una disminución del 50% de los síntomas dolorosos, lo cual sigue siendo subjetivo. La desaparición completa puede ocurrir en algunos casos pero no es la regla.

¿Es un tratamiento definitivo?

Existe riesgo de recidiva, ya que el procedimiento daña la vaina de mielina del nervio sin destruirlo totalmente. Esta vaina se regenerará y el dolor puede recidivar, aunque esto ocurre tras varios meses o incluso un año.

Si el alivio ha sido significativo durante un periodo prolongado, el procedimiento puede repetirse.

¿Cuáles son las complicaciones posibles?

Los riesgos asociados a este procedimiento son muy bajos pero existen, como en toda intervención.

Riesgos comunes a todos los procedimientos:

  • Riesgo hemorrágico: hematoma en el trayecto. No obstante, el calibre de las agujas utilizadas es pequeño, minimizando este riesgo. Es importante informar sobre la toma de antiagregantes o anticoagulantes durante la consulta.
  • Riesgo infeccioso: también bajo porque no hay apertura cutánea y el procedimiento se realiza en un bloque de radiología intervencionista en condiciones de asepsia.
  • Riesgos relacionados con la anestesia: alergia a los productos utilizados durante la anestesia o descompensación de patología subyacente (cardiovascular, respiratoria, etc.).

Riesgos específicos de la radiofrecuencia analgésica:

  • Hormigueo en las piernas: relacionado con la irritación nerviosa secundaria al procedimiento. Suele regresar espontáneamente en pocos días.
  • Déficit motor en la pierna: complicación grave teórica relacionada con un mal posicionamiento de la aguja. Esta complicación excepcional se previene mediante la prueba motora realizada una vez colocada la aguja y antes de iniciar el calentamiento, así como mediante medios de imagen precisos para controlar el posicionamiento.

¿Existen contraindicaciones?

Las principales contraindicaciones de estos procedimientos están relacionadas con la presencia de los siguientes dispositivos:

  • Marcapasos
  • Desfibrilador
  • Dispositivo de neuroestimulación

El embarazo es, por supuesto, una contraindicación debido al uso de rayos X.

¿Cuáles son las alternativas?

El tratamiento por radiofrecuencia es un tratamiento de segunda línea. Generalmente está indicado tras el tratamiento de primera línea, que consiste en manejo medicamentoso y fisioterapia.

A continuación se proponen infiltraciones articulares posteriores bajo guía TAC o fluoroscópica, que pueden aliviar el dolor pero cuya duración de eficacia en el tiempo es limitada.

Después viene la radiofrecuencia analgésica, cuyo efecto en el tiempo es más duradero.

En caso de fracaso o recidiva precoz de la lumbalgia relacionada con artrosis facetaria posterior, queda la opción quirúrgica: fijación del segmento vertebral afectado (artrodesis).

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